A ti, mi amor, dedico estas palabras sin eco, para que las
escuches desde mi pensamiento
desde donde te amo y te vivifico día tras día, de forma
incansable
escapando del fantasma de las horas que acechan en la
oscuridad de tu ausencia.
Te recuerdo junto al mar, que siempre tanto te gustó
lanzando mis tristes redes de recuerdos, intentando
retenerte junto a mí
sabiendo lo imposible que pretendo, pues te escapas entre el
rumor de las olas.
Soledad, tristeza, amargura, dolor y desesperación, es el
espacio del mundo
que se está gestando a mi alrededor, con el único consuelo
de saberte presente
intentando que me orientes y me ilumines por este oscuro
caminar.
La perdida de este gran amor que fuiste y que seguirás
siendo,
mientras en mi ser exista un soplo de vida, por
insignificante que sea,
ha producido en mi corazón una herida que no para de
sangrar,
y sigue estructurando el fracaso de todos nuestros sueños
fruto de la ingratitud que la vida tuvo contigo, mi amada
esposa.
La ausencia de este nuestro amor, amor sin retorno,
me angustia y envuelve de pena en todo lo que hago,
y sin embargo te busco, como esa luz distante, que es oscuridad
y esperanza
intentando fijarla en mi vida para no perder más el rumbo
sabiendo que me estarás esperando hasta el día que parta
hacia ti.
