Con estas , mis primeras palabras, llenas de soledad,
cerré mi puerta al mundo con dolor y con pesar,
Me he quedado desnudo y sin visión del futuro,
adentrándome en mi propio ser,
estableciendo un diálogo silencioso conmigo mismo,
dialogo que no tiene eco, intentando acumular sentimientos
que me permitan sobrellevar tu ausencia.
Por todo ello me aferro a la soledad y elijo el olvido
para poder vivir con tu ausencia,
alternando el abrir y cerrar de ojos durante el día,
abrirlos intentando aceptar mi triste y solitaria realidad,
y cerrarlos para así conseguir verte en mis recuerdos
con toda la intensidad y nitidez que la pena me permite.
Intento aceptar que tengo que vivir sin tu presencia,
apoyándome tan solo en los recuerdos,
en los sueños no realizados que creamos juntos,
estableciendo en mi interior un frío y sordo diálogo
buscando ese receptor inexistente e imaginario,
que sea capaz de compartir mis sentimientos ahogados
por la pena y la aflicción de tu vacío en mi vida.
Siento una dolorosa, pero a su vez imperiosa necesidad
de asirme tan solo a los recuerdos
y compartir estas palabras con los fantasmas del presente.
Pero a pesar de todo he de decirte, mi eterno amor,
que te quiero y te recuerdo todos los días con todas sus horas
y que nunca podré olvidarte.
Y nunca, es un jamás, que permanecerá encadenado a nuestros corazones
mientras exista un espacio donde nuestro amor pueda reflejarse.
¡TE QUIERO, AMOR MÍO!
