Hoy, no encuentro nada digno de ser puesto en palabras.
Me gustaría poder desnudar mi alma entera
para apurar mis pensamientos y recordarte bajo la suave brisa
de este día soleado, en que tu ausencia se hace mas patente.
No podré olvidar jamás, a quien es de por si inolvidable,
a quien siempre será inalterable aunque el mundo desaparezca,
más quisiera que pudieras reposar en mi
sin mas cimientos que la nostalgia y añoranza que me abruman.
Te fuiste, mi querida y amada esposa,
y desde entonces ya no soy el mismo, no soy ese que tanto te quiso,
y ahora mis palabras, son palabras de dolor,
dolor que contienen mis atormentados pensamientos por tu ausencia,
palabras poseídas de una amarga melancolía
pues la vida me ha privado, y para siempre,
del goce de tu existencia, de tu presencia, de tus besos y abrazos
de todo lo bueno y amable que había en tí.
Y aunque mi voz y mis palabras, en este día triste no te alcancen
sé, que en la lejanía, desde donde quiera que estés descansando,
me estarás escuchando y entenderás todos esos sentimientos
que no puedo ahora expresarte de la forma que tu te mereces.
Pero has de saber, y sin duda alguna por tu parte,
que mi amor por tí, perdurará en el tiempo de forma infinita,
mientras tu estés presente en mi mente y en mi corazón,
en mis pensamientos diarios,
y aunque sean palabras sordas, tú sabrás oir el eco de mis recuerdos.
Siempre podrás oir el rumor de mis palabras
como el de las olas quebrándose al llegar a la orilla de la vida
pues en esa orilla permaneceré yo,
como quien espera el retorno de quien nunca debió partir.
